Loomin toma cada señal de tu campo —el satélite de esta semana, el clima, el suelo, la bitácora del técnico— y te devuelve la decisión: qué hacer, en qué lote y cuándo.
18 mm hoy. La lluvia no llega hasta el lunes; esperar cuesta dos días de estrés en plena etapa crítica.
Cada finca genera hoy más información que nunca: informes satelitales, mapas de vigor, estaciones meteorológicas, análisis de laboratorio, hojas de cálculo de campo.
Y casi nada de eso cambia una decisión. Los datos se archivan, se miran una vez, se olvidan. Llegan sin decir qué hacer.
Mientras tanto, cuánto aplicar, cuándo regar y cuándo cortar se sigue decidiendo a ojo. Y cada decisión a ojo se paga —de los dos lados.
Pasamos años en el campo centroamericano y en todas partes vimos lo mismo: informes satelitales que nadie abre, mapas de vigor archivados, sensores que alimentan reportes que no cambian ninguna decisión.
Cada finca genera hoy más información que nunca. El problema no es la falta de datos. Es que los datos llegan sin decir qué hacer.
Por eso construimos Loomin. Cada señal de tu campo llega convertida en una acción concreta: qué hacer, en qué lote, cuándo, y cuánto vale hacerlo. Lo hacemos con ciencia que se puede auditar —modelos físicos calibrados, imagen satelital semanal y aprendizaje que mejora con cada ciclo tuyo— y con una regla que no negociamos: te decimos de dónde sale cada número y cuánta confianza le tenemos.
Loomin no reemplaza a tu equipo agronómico. Le da lo que hoy no existe: la visión integrada de toda la operación, en un solo lugar, lista para decidir.


Cada lote con su vigor real visto desde el satélite, su predicción de cosecha y sus alertas —sin exportar nada, sin cruzar planillas.
No es un tablero de métricas para mirar. Cada función existe para contestar una pregunta concreta de manejo —y devolverte la acción, no el dato.
Rendimiento y trayectoria del ciclo por lote, con rango de confianza, afinándose cada semana.
Caídas de vigor, estrés hídrico y focos de plaga detectados desde el satélite, antes que a simple vista.
Cuánto y cuándo regar y fertilizar, ajustado al balance hídrico real de cada lote.
El punto óptimo de cosecha y el efecto simulado de los madurantes sobre el rendimiento.
Ingreso, costo y margen por lote y por finca, actualizados con cada aplicación registrada.
Calendario por lote con las labores sugeridas según la etapa fenológica y los déficits detectados.
Simula escenarios de manejo y compara su rendimiento y su margen antes de decidir.
Una foto, un audio o una nota del técnico se convierten en dato estructurado y ajustan la predicción.
Tus análisis de laboratorio ajustan la predicción; si no los hay, usamos un baseline y te lo decimos.
No un promedio genérico: cada cultivo tiene su propia ciencia de crecimiento detrás.
No es una caja negra. Cada predicción se apoya en fuentes y modelos que puedes revisar —y te decimos cuánta confianza le tenemos a cada número.
Fotos multiespectrales del campo cada 5 días, a 10 m de resolución, del programa Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea. Acceso abierto y permanente —la misma fuente que usan los gobiernos.
El mismo estándar de simulación de cultivos que usan universidades e institutos de investigación agronómica en todo el mundo, calibrado para las condiciones de la región.
Cada cosecha registrada afina el modelo del ciclo siguiente. La precisión crece con vos —y tu data sigue siendo tuya.
La honestidad del dato no es una función: es cómo trabajamos. Ninguna recomendación se presenta con más certeza de la que la evidencia respalda.
El mismo sistema, sobre los cultivos de toda la región. Diez hectáreas o diez mil: la decisión se toma igual de clara.
Sin contratos largos, sin costos ocultos, sin mínimos inalcanzables.
Toda tu información agronómica en un solo lugar, devuelta como decisiones que puedes tomar hoy —empezando por un lote.
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